En la actualidad existe numerosa literatura científica que describe la estrecha vinculación entre el trauma y las dificultades psicológicas posteriores.
Se han descrito problemas de depresión, ansiedad, baja autoestima, autolesiones y conductas destructivas, dificultades sociales, adicciones, trastornos de alimentación, trastornos de la personalidad y trastornos somáticos asociados al trauma temprano.
El término trauma significa básicamente “herida” o “daño” (Winnick, 1969) y se utiliza para referirse al impacto psicológico que tiene un acontecimiento estresante sobre una persona.
Algunos traumas resultan muy claros, es decir, a la mayoría de las personas les parece evidente que determinados sucesos puedan tener consecuencias negativas a nivel psicológico. Esto es lo que ocurre con aquellas situaciones que suponen una amenaza para la integridad física de la persona, como las catástrofes naturales, los accidentes graves, los atentados terroristas, las agresiones sexuales o el maltrato físico.