Trauma

En la actualidad existe numerosa literatura científica que describe la estrecha vinculación entre el trauma y las dificultades psicológicas posteriores.

Se han descrito problemas de depresión, ansiedad, baja autoestima, autolesiones y conductas destructivas, dificultades sociales, adicciones, trastornos de alimentación, trastornos de la personalidad y trastornos somáticos asociados al trauma temprano.

El término trauma significa básicamente “herida” o “daño” (Winnick, 1969) y se utiliza para referirse al impacto psicológico que tiene un acontecimiento estresante sobre una persona.

Algunos traumas resultan muy claros, es decir, a la mayoría de las personas les parece evidente que determinados sucesos puedan tener consecuencias negativas a nivel psicológico. Esto es lo que ocurre con aquellas situaciones que suponen una amenaza para la integridad física de la persona, como las catástrofes naturales, los accidentes graves, los atentados terroristas, las agresiones sexuales o el maltrato físico.

Pero el trauma también puede derivarse de una amenaza para la integridad psicológica la persona. Situaciones como la pérdida de empleo, de una pareja o de un ser querido, que pueden provocar un gran sufrimiento en la persona, dejando en ella un efecto negativo duradero, se pueden encuadrar también en la categoría de eventos traumáticos.

Además existe otro tipo de trauma que resulta muy dañino para la persona si se produce de forma continuada, sobre todo cuando ocurre en las etapas de mayor vulnerabilidad, como la infancia o la adolescencia. Es el denominado trauma oculto, menos visible y más difícil de identificar, incluso para la persona que lo sufre, ya que proviene de la acumulación de experiencias relacionales dolorosas sutiles pero frecuentes. Este grupo incluye experiencias adversas como la invalidación emocional, el abuso psicológico o la negligencia emocional.

El trauma complejo está asociado a eventos traumáticos múltiples, prolongados, de naturaleza interpersonal y de inicio en la infancia. Las personas que sufren este trastorno con frecuencia tienen historias de abandono o negligencia emocional, abuso sexual o maltrato físico de larga duración.