¿Por qué utilizo modelos de terapia especializada en trauma?
Desde la terapia orientada al trauma se trabaja con una definición ampliada del concepto de trauma, que incluye el “rastro” o “huella” que un evento impactante deja en el sistema nervioso. Se consideran traumáticas todas aquellas experiencias que suponen un desbordamiento de la capacidad de respuesta de la persona.
Ante una situación de este tipo el cerebro tiene dificultades para procesar o “digerir” lo ocurrido, la consecuencia es la aparición de diferentes síntomas que pueden generar problemas a nivel emocional, somático, relacional, comportamental o cognitivo.
Trabajar estos síntomas sin tener en cuenta su origen y el modo en que se han desarrollado, puede ser útil a corto plazo, pero conduce a la reaparición de los mismos y a su mantenimiento y cronificación a medio y largo plazo.
Para mí tiene sentido partir de este enfoque orientado al trauma puesto que las dificultades psicológicas que experimentamos en el presente no aparecen sin motivo ni de forma casual. Están vinculadas con el ambiente, es decir, tienen que ver con entorno en el que nos desarrollamos, con nuestra historia de aprendizaje. Las experiencias que hemos vivido y las relaciones que establecimos con las personas con las que crecimos van conformando nuestra forma de entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos.
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