Los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son trastornos complejos que afectan a los hábitos de alimentación ya que la persona que los padece ha aprendido a gestionar sus emociones a través de la comida. Son consecuencia de factores biológicos, psicológicos y socioculturales.

En el diagnóstico de los trastornos de la alimentación se deben tener en cuenta diferentes variables para poder planificar una terapia apropiada. Además del tipo de ingesta y los comportamientos compensatorios, es importante evaluar los rasgos de la personalidad, la historia de apego y la presencia de situaciones traumáticas, que en muchos casos juegan un papel importante como factores de desarrollo y mantenimiento.

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Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa tiene que ver con una restricción de la ingesta que conduce a una pérdida de peso significativa, un miedo intenso a engordar y una alteración en la forma en que la persona percibe su propio peso o su silueta (distorsión de la imagen corporal).

Existen dos tipos de anorexia nerviosa:

  • tipo restrictivo, relacionado con dieta, ayuno y/o ejercicio físico excesivo
  • tipo purgativo, relacionado con atracones, vómitos autoprovocados y/o utilización incorrecta de laxantes, diuréticos o enemas.

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa se caracteriza por la presencia de episodios recurrentes de atracones con sensación de falta de control sobre lo que se come y comportamientos compensatorios inapropiados para evitar el aumento de peso. Algunos de estos comportamientos son vómitos autoprovocados, uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, ayuno o ejercicio físico excesivo.

En función del tipo de comportamientos de compensación que utilice la persona se puede clasificar la bulimia en:

  • purgativa, cuando la persona vomita y/o utiliza laxantes o diuréticos
  • no purgativa, cuando la persona compensa utilizando ejercicio físico excesivo o ayuno pero no vomita.

Trastorno por atracón

En el trastorno por atracón hay episodios recurrentes de atracones que llevan asociada una sensación de falta de control sobre lo que se come y un malestar intenso respecto a ello. No se producen comportamientos compensatorios inapropiados.

Tratamiento de los trastornos alimentarios

Los trastornos de la alimentación requieren un tratamiento especializado que aborde tanto la parte física (la dieta y las conductas alimentarias) como la parte psicológica.

Los factores psicológicos constituyen el origen del este grupo de trastornos y por tanto son parte fundamental del tratamiento, sin la cual tenderán a cronificarse, pudiendo llegar a ser extremadamente graves.

La intervención psicológica que realizo para mejorar la sintomatología en los trastornos alimentarios está focalizada en las siguientes áreas, que se adaptan a las características individuales de cada caso: