La rendimiento deportivo se centra en los aspectos mentales que influyen en la mejora del rendimiento deportivo. La gestión de la presión competitiva, la confianza o el miedo al error pueden marcar la diferencia en la práctica deportiva.
El “Protocolo de Mejora del Rendimiento” se diseñó dentro del ámbito de la terapia EMDR para desarrollar y potenciar las capacidades que favorecen una mejor ejecución bajo presión.
El trabajo con este protocolo incluye el análisis de la situación actual para identificar los puntos específicos de dificultad, el procesamiento de las experiencias que están interfiriendo en el rendimiento y la proyección de éxito futuro. Se hace énfasis en la conexión cuerpo-mente, en el fortalecimiento de recursos para la gestión de la ansiedad y en la instalación de creencias positivas.
Lo utilizo con deportistas cuyo desempeño se ve obstaculizado por la ansiedad de ejecución, el miedo al fracaso y la falta de autoconfianza. Cuando el atleta ya conoce y aplica las estrategias de control emocional, tiene una buena técnica y unas rutinas de entrenamiento físico adecuadas pero continúa sin poder alcanzar un rendimiento óptimo, trabajar con este enfoque permite desbloquear los aspectos psicológicos que entorpecen la práctica deportiva.
Aunque está basado en el enfoque del trauma, el objetivo en este tipo de trabajo no es ir a la infancia o profundizar en la historia vital. Es una intervención concreta y delimitada que tiene la finalidad específica de liberar los bloqueos que interfieren en el rendimiento deportivo.
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