El trastorno por estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático (TEPT “simple”) es el trastorno que está más asociado directamente con las consecuencias de la exposición al trauma.

Los sucesos que desencadenan este trastorno pueden estar relacionados con muerte o amenaza de muerte; catástrofes naturales como inundaciones, terremotos o incendios; agresiones causadas intencionadamente por otras personas como violaciones sexuales, terrorismo o robos con violencia; accidentes colectivos o situaciones más cotidianas, aunque igualmente estresantes, como un accidente de tráfico o el diagnóstico de una enfermedad grave.

Los sucesos no son traumáticos en sí mismos, lo que resulta traumático es el efecto que ejercen sobre una persona determinada en un momento concreto. Por esta razón no todas las personas que se enfrentan a una situación de este tipo desarrollan posteriormente TEPT, ni tampoco todas las que sí lo desarrollan lo hacen con la misma intensidad.

Estrés postraumático

Existen algunos factores que facilitan la aparición de este trastorno:

Características del estrés postraumático:

  • Síntomas de intrusión relacionados con el trauma. Se pueden experimentar en forma de recuerdos o sueños angustiosos, de despersonalización o desrealización y de reacciones disociativas en las que la persona se siente y actúa como si se estuviera repitiendo el suceso.

  • Hipervigilancia: se produce una alteración importante del sistema de alerta. La persona se sobresalta con facilidad, se comporta de forma irritable, furiosa, imprudente o autodestructiva y puede tener dificultades para dormir y para concentrarse.

  • Evitación de los estímulos y situaciones relacionados con la situación traumática.

  • Alteraciones cognitivas y del estado de ánimo: puede aparecer amnesia disociativa (no recordar algún aspecto importante del suceso), pensamientos negativos sobre uno mismo, los demás o el mundo (“no voy a poder estar bien”, “el mundo es peligroso”, “no puedo confiar en nadie”), emociones negativas intensas (miedo, enfado, terror, culpa o vergüenza), sentirse alejado de los demás y dificultad para disfrutar o para sentir emociones positivas (como felicidad, alegría o sentimientos de amor).

El trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C) aparece cuando el trauma al que ha estado expuesta una persona es de naturaleza interpersonal (abuso sexual, maltrato físico, abandono o negligencia emocional) y ha tenido lugar de forma prolongada y desde una edad temprana (trauma complejo).

Implica alteraciones graves en el funcionamiento psicológico de la persona. La sintomatología principal combina los síntomas característicos del TEPT con alteraciones en algunas de la siguientes áreas:

  • Regulación emocional y de los impulsos
  • Disociación, atención y consciencia
  • Autopercepción
  • Relación con los demás
  • Somatización
  • Sistema de creencias

Tratamiento del TEPT y del TEPT-C

Una vez desarrollados, los trastornos de estrés postraumático no remiten espontáneamente. Si no son tratados con una terapia específica para trauma, con el paso del tiempo tienden a empeorar.

El tratamiento del TEPT requiere el procesamiento de las situaciones traumáticas que constituyen el origen de la sintomatología, así como la reducción y el manejo de las respuestas  ansiedad.

El tratamiento del TEPT-C implica además la reconstrucción de la identidad, que se ve afectada por la exposición al trauma y un trabajo más amplio para aprender a regular las emociones, de cara a conseguir la estabilización y la integración de los recuerdos traumáticos.